Señor Presidente de la República, don José Antonio Kast; ministros, señor Comandante en Jefe de la Armada; estimados Fernando y Trinidad Prat, padre e hija, dignos representantes de la familia de nuestro héroe nacional; autoridades civiles y militares;


Nos reunimos hoy brevemente para reinaugurar el Salón Arturo Prat, en el marco del Mes del Mar, un tiempo en que Chile vuelve su mirada hacia el océano, pero también hacia su historia, sus tradiciones y los hombres y mujeres que, con su ejemplo, forjaron el alma de nuestra nación.


Y entre todos ellos, ningún nombre resuena con mayor fuerza que el de Arturo Prat Chacón.


Cada 21 de mayo, los chilenos recordamos el Combate Naval de Iquique, una acción militar desigual que, sin embargo, trascendió lo estrictamente bélico para convertirse en una de las páginas más luminosas de nuestra historia. En ese momento decisivo, Arturo Prat demostró que el verdadero heroísmo no consiste en vencer a toda costa, sino en mantenerse fiel al deber hasta las últimas consecuencias.


Prat no solo pertenece a la Armada de Chile. Prat pertenece a todos los chilenos.


Es el abogado y marino que entendió que el amor a la patria no se expresa únicamente con palabras, sino con actos concretos de entrega y sacrificio. Es el ciudadano ejemplar que, enfrentado a la adversidad, eligió cumplir con su deber con serenidad y grandeza.


Por eso, reinaugurar este salón en el corazón mismo del Palacio de Gobierno tiene un profundo significado. Es una señal de que Chile honra a quienes lo hicieron grande y de que nuestra memoria histórica ocupa un lugar central en la vida republicana.


Este espacio reúne valiosas piezas patrimoniales que evocan el legado de Arturo Prat y del Combate Naval de Iquique. Cada una de ellas nos recuerda que la historia no es solo un relato del pasado, sino una fuente permanente de inspiración para el presente y el futuro. No son solamente objetos, sino que recuerdos que emocionan y nos recuerdan el valor que tuvieron tanto nuestro heroico capitán, como todos los tripulantes de la Corbeta “Esmeralda”.


Quiero expresar un reconocimiento muy especial a la familia Prat, y particularmente a Fernando y Trinidad, quienes hoy nos acompañan y que han sido parte del esfuerzo de recordar la historia y el legado de nuestro héroe nacional.


En tiempos en que las naciones necesitan referentes morales sólidos, la figura de Arturo Prat continúa iluminando el camino. Su ejemplo nos recuerda que el deber, el honor y el compromiso con el bien común siguen siendo virtudes esenciales para construir una sociedad más fuerte y unida.


Que este Salón Arturo Prat sea, entonces, más allá de un lugar de encuentro, de debate, de negociación, un lugar de memoria, reflexión e inspiración para todos aquellos que conformamos este Gobierno y los futuros gobiernos.


Un espacio donde recordemos que el sacrificio de nuestros héroes no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue convocándonos a servir a Chile con integridad, responsabilidad y amor por la patria.


Un lugar que nos recuerde día a día que nuestra responsabilidad es muy grande, y que en cada una de nuestras decisiones debemos recordad a aquellos que nos precedieron y dieron la vida por ese sueño de llamamos Chile.


Muchas gracias.

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