Estimadas Delegaciones Presentes; 


Permítanme en primer lugar unirme, en nombre de nuestra delegación y de Chile entero, a las muestras de pesar y de solidaridad con el pueblo y Gobierno de Venezuela, por la pérdida de invaluables vidas humanas y los daños ocasionados por los recientes terremotos que han afectado a ese país.


Chile es una nación que regularmente es sacudida por este tipo de tragedias y conoce de primera mano los estragos que generan estos movimientos telúricos, por lo que fue de los primeros países en enviar ayuda y también equipos de recuperación de víctimas, para tratar de amilanar en parte la pena y dolor que sufren hoy en día miles de venezolanos.


Reciban de parte nuestra, nuestras profundas condolencias y nuestra solidaridad en estas horas de tragedia.


En segundo lugar, quisiera comenzar agradeciendo al Ministerio de Defensa del Perú por la organización de esta Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas en estas hermosas tierras, en la altura del Cusco y de la Cordillera de los Andes, que une de norte a sur nuestro continente, y por la hospitalidad brindada a todas las delegaciones presentes.


Para Chile, la cooperación internacional en defensa constituye una herramienta indispensable para enfrentar los desafíos de seguridad del siglo XXI, por ello para nuestro país y para el ministro que les habla, constituye un honor participar en este encuentro de las decenas de voces que componen las Américas.


Ningún Estado, por fuerte que sea, puede abordar por sí solo amenazas que son cada vez más complejas, dinámicas y transnacionales. Por ello, valoramos especialmente la existencia de espacios de diálogo político como la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, que durante décadas ha contribuido a fortalecer la confianza mutua, la cooperación práctica y el entendimiento estratégico entre nuestros países.


Vivimos un período de profundas transformaciones en el entorno internacional. Los conflictos armados en distintas regiones del mundo, las amenazas híbridas, los ciberataques, la desinformación, el crimen organizado transnacional y la acelerada innovación tecnológica están modificando la manera en que concebimos la seguridad y la defensa.


Frente a este escenario, Chile reafirma su compromiso con el Derecho Internacional, el Derecho Internacional Humanitario, la solución pacífica de las controversias y el respeto a la soberanía de los Estados. Estos principios siguen siendo fundamentales para la estabilidad internacional y para la seguridad de nuestras democracias.


Nuestra región posee una valiosa tradición de paz y cooperación. Sin embargo, enfrenta desafíos cada vez más relevantes derivados del narcotráfico, el tráfico ilícito de armas, la trata de personas, la minería ilegal y otras expresiones del crimen organizado transnacional. Estas amenazas afectan la gobernabilidad democrática, debilitan las instituciones y generan graves costos humanos y económicos para nuestros pueblos.


Por ello, Chile considera prioritario continuar fortaleciendo la cooperación hemisférica mediante un mayor intercambio de información, y coordinación en todos los niveles.


Al mismo tiempo, creemos que la defensa debe mantener su propósito esencial: proteger la soberanía, la integridad territorial y los intereses permanentes de nuestros países. La paz no se construye únicamente mediante la cooperación; también requiere capacidades de defensa modernas, profesionales y creíbles. La disuasión continúa siendo un componente fundamental para preservar la estabilidad y prevenir amenazas a la seguridad de nuestros Estados.


La innovación tecnológica representa uno de los principales desafíos y oportunidades de nuestro tiempo. La inteligencia artificial, los sistemas autónomos, las tecnologías espaciales, la ciberdefensa y el análisis avanzado de datos están transformando el ámbito de la defensa. Debemos prepararnos para estos cambios desarrollando capacidades, fortaleciendo el capital humano y promoviendo una cooperación internacional que nos permita aprovechar responsablemente estas herramientas.


Asimismo, Chile asigna especial importancia al fortalecimiento de su base tecnológica e industrial de defensa. Una industria de defensa moderna contribuye no solo a la seguridad nacional, sino también a la innovación, la investigación, el desarrollo tecnológico y la construcción de capacidades estratégicas para el futuro.


Chile enfrenta estos desafíos desde su condición de país tricontinental, como país sudamericano; como país del Pacífico sur y Oceanía y como país con presencia y proyección antártica. Esta realidad nos impone responsabilidades particulares en la protección de rutas marítimas estratégicas, la conectividad internacional, los espacios oceánicos y la cooperación científica y logística en el continente antártico.


En este contexto, Chile observa con optimismo el trabajo que esta Conferencia ha impulsado a través de sus grupos ad hoc sobre resiliencia estratégica, liderazgo y talento humano, e inteligencia artificial. Consideramos que estas iniciativas abordan áreas fundamentales para el futuro de la defensa en nuestro hemisferio y ofrecen una oportunidad concreta para generar conocimiento compartido, intercambiar experiencias y fortalecer nuestras capacidades institucionales.


La seguridad de las Américas exige, de todos nosotros, una visión estratégica, cooperación efectiva y capacidades adecuadas para los desafíos del presente y del futuro.


Chile seguirá promoviendo una defensa moderna, democrática y profesional, sustentada en la disuasión, la innovación tecnológica, el fortalecimiento de sus capacidades estratégicas y en la cooperación activa con los países de nuestro hemisferio.


Lo haremos con pleno respeto al Estado de Derecho, al Derecho Internacional y a los valores democráticos que compartimos.


Muchas gracias.

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