Imagen de Encabezado 1, embarcaciones en la orilla.

Imagen de Encabezado 2, personal Armada de Chile en formación

Imagen de Encabezado 3, Ejercito de Chile apoyando en desastres
Imagen de Encabezado 4, Ejercito de Chile en ejercicios de guerra
Imagen de Encabezado 5, Helicoptero
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Ministerio de Defensa Nacional

9 de enero de 2018

Modernización de la estructura de la Defensa. El valor de lo Conjunto

Planificación por Capacidades

La metodología de Planificación Basada en Capacidades (PBC) para la Defensa Nacional tiene como referencia el modelo estándar vigente en los países del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como también en algunos países de la subregión como Argentina y Colombia.

En el caso de Chile, la “planificación basada en capacidades” no es sólo una política para el desarrollo de la fuerza en el nivel del Estado Mayor Conjunto y de las Fuerzas Armadas, sino que se aplica a un proceso general y único de planificación en todas las dimensiones y niveles de la Defensa Nacional, tanto para el empleo de la fuerza (corto plazo) como para el desarrollo de capacidades (largo plazo).

El propósito de este proceso general y único es el de vincular estrechamente las misiones de la Defensa Nacional con las capacidades necesarias para cumplirlas y con los recursos económicos que se requieren para financiarlas, ya sea en su mantenimiento o en su desarrollo.

Valor de lo Conjunto

Una realidad que se ha impuesto en los sistemas de defensa modernos es el empleo de la fuerza bajo modalidad conjunta, al punto que se ha constituido en el paradigma predominante en materia de organización y funcionamiento de las Fuerzas Armadas contemporáneas.

Una fuerza militar es conjunta cuando la organización de su mando lo es. Ello implica que distintos medios —terrestres, navales y aéreos— lo hacen integradamente bajo un mando común o conjunto de carácter operacional y no bajo sus propias líneas de mando institucional. La naturaleza de lo conjunto constituye un desafío de organización del mando y de las fuerzas y medios puestos a disposición. En el caso chileno, en tiempos de paz, el mando se encuentra radicado en cada institución. Sólo en situación de crisis o guerra se asume “conjuntamente”, de acuerdo a la Ley No 20.424.

El año 2010, con la Ley No 20.424, Estatuto Orgánico del Ministerio de Defensa Nacional, la estructura de la fuerza empieza a institucionalizarse bajo una modalidad claramente conjunta. Los procesos de cambio en esta materia han sido impulsados por dos grandes dinámicas.

En primer lugar, la búsqueda por incrementar la eficacia de las fuerzas en operaciones reales y en segundo lugar, la necesidad de mejorar la eficiencia en el uso de los recursos financieros asignados a la defensa, teniendo en cuenta los recortes presupuestarios que muchas veces deben enfrentar los sistemas de defensa que encuentran en lo conjunto una fórmula de optimización.

En la actualidad la OTAN y sus países miembros representan el estándar internacional más alto y avanzado en la doctrina sobre la materia.

Estado Mayor Conjunto y la necesidad de fortalecer su institucionalidad

El Ministro de Defensa Nacional cuenta con el Estado Mayor Conjunto (EMCO) como organismo de trabajo y apoyo en las tareas de empleo de la Fuerza. Constituye el organismo militar del Ministerio, desde una perspectiva conjunta y tiene la misión de asesorar en la conducción estratégica para casos de guerra externa o crisis internacional, que afecte gravemente a la seguridad exterior de la República.

Durante los últimos años se ha trabajado en las siguientes líneas de desarrollo: Elaboración de nueva documentación de planificación estratégica conjunta o secundaria; conformación y activación de Comandos Conjuntos para tiempos de conflicto como órganos plenos de mando operacional; articulación mediante la planificación de las fuerzas bajo un concepto conjunto de las operaciones; generación de una doctrina conjunta; iniciativas en materia de formación y entrenamiento, e implementación de infraestructura para soportar los procesos que hacen posible ejercer el mando y control concentrado en el conductor estratégico.

Sin perjuicio de lo anterior, un verdadero sistema de defensa conjunto requiere de un fortalecimiento aún mayor de la figura del Jefe del Estado Mayor Conjunto, de manera de no limitar su mando al empleo de la fuerza en situaciones de guerra exterior o crisis, sino ampliarlo a otros supuestos en tiempos de paz, en especial en la preparación, prevención y reacción ante emergencias y catástrofes, así como, en los nuevos desafíos de la modernidad que enfrentamos con el cambio climático y calentamiento global. Esto es parte del esfuerzo del Ministerio de Defensa Nacional y sus organismos, incluidas las Fuerzas Armadas como instituciones dependientes, para perfeccionar la institucionalidad de lo conjunto.

En esta línea, se debe reforzar el actual estatuto jurídico que rige al Estado Mayor Conjunto, que debe ser potenciado con mayores atribuciones y capacidades que faciliten su accionar.

Esta tarea se tradujo en un anteproyecto de ley que se dio a conocer a la Junta de Comandantes en Jefe, en mayo del 2016, para posteriormente ser redactado como Propuesta de Proyecto de Ley sobre Fortalecimiento de la Institucionalidad Conjunta y enviado en diciembre del 2017 al Ministerio Secretaria General de la Presidencia para su posterior presentación al Congreso Nacional.

Entre sus principales modificaciones está la promoción de lo Conjunto – esfuerzo sostenido en el periodo 2014-2017-, además de perfeccionar las atribuciones del Jefe del Estado Mayor Conjunto, que deberá corresponder a un general de cuatro estrellas y no de tres como ha sido hasta ahora.

Los mandos de ramas de las FFAA son los llamados a comprender en su total dimensión la importancia de lo conjunto como un bien superior del país. Son los llamados a no perder de vista su esencia, incorporar su impronta en la búsqueda de la sinergia que otorga la concepción conjunta de las operaciones, tanto en conflicto como aquellas tareas distintas a la guerra.

La Defensa Nacional, en todo nivel, debe ser protagonistas de los cambios que se están desarrollando, así como las autoridades a nivel político estratégico deben conducir el potenciamiento del empleo conjunto de la Defensa.