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Incorporación Femenina
La participación de las mujeres en las Fuerzas Armadas es un tema de gran interés para el Gobierno de Chile. Refleja el compromiso con los principios de igualdad de derechos entre hombres y mujeres y de asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional, expresados en la Constitución Política de la República.
Asimismo, creemos en el enorme potencial de los hombres y mujeres de nuestro país y en la necesidad de contar con su contribución para el desarrollo de Chile, incluyendo la responsabilidad de la Defensa Nacional.
La integración de las mujeres a las Fuerzas Armadas durante los últimos años, registra importante y rápidos avances, proceso que se ha desarrollado como consecuencia de la formulación y aplicación de criterios comunes que posibilitan su integración de manera armónica en las distintas instituciones de la Defensa Nacional y su desarrollo profesional en la mejor forma posible en cada una de ellas, de acuerdo a su misión y características. En este sentido, las bases de la política que debe guiar la participación femenina en las Fuerzas Armadas son la Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres, la Integración, la Competencia profesional, la Equidad, el ejercicio del Liderazgo y el uso de la Planificación.
Valoramos los importantes progresos alcanzados en las instituciones, resultado directo del compromiso de los líderes que han conducido de este proceso en el Ministerio de Defensa Nacional y del trabajo del personal de las Fuerzas Armadas a su mando, quienes han sentado las bases de la siguiente política:
Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres
Este principio rector de las relaciones entre hombres y mujeres en nuestro país se expresa en la carrera profesional de las Fuerzas Armadas, a través del establecimiento de reglas generales aplicables a todo el personal, asegurando a cada uno que sus posibilidades de desarrollo profesional estarán determinadas por las capacidades, desempeño y méritos individuales en el ejercicio de sus funciones. Las regulaciones
de excepción para hombres o mujeres deben justificarse en casos de una evidente necesidad de establecer una diferencia, basada en criterios objetivos derivados de la misión institucional.
Su aplicación se extiende desde el reclutamiento hasta el término de los servicios, incluyendo la contratación, ascensos, capacitación, remuneración y condiciones de trabajo.
Ello implica por lo tanto, otorgar iguales oportunidades de desarrollar los talentos y habilidades individuales en el ámbito profesional, con el consiguiente beneficio para las instituciones de la Defensa.
Integración
La forma en que se desarrolla la participación femenina y masculina en las tareas de la Defensa es integrada entre ambos, desde la formación de sus miembros en cursos mixtos hasta su posterior desempeño profesional en equipos formados por hombres y mujeres. Las condiciones históricas, culturales e institucionales que sustentaron
la existencia de una carrera separada para las mujeres militares en la primera etapa de su
incorporación no son las mismas en la realidad nacional actual.
Se propende a una representación equilibrada de hombres y mujeres en las diversas tareas institucionales, evitando la concentración del personal femenino o masculino en algunos sectores.
Con ello, es posible contar con equipos de trabajo integrados por hombres y mujeres y
consecuentemente, con ventajas como el aporte que representa la mayor diversidad de perspectivas que puede darse en los grupos mixtos.
Competencia profesional
Los criterios que se exigen para cada puesto son estrictamente los de competencia profesional necesarios para desempeñarse adecuadamente en él. La selección se realiza en base a dichas pautas, sin contemplar un nivel de exigencias diferente para las mujeres que pudieran acceder a los cargos.
Para lograr contar con la mejor persona disponible para cada puesto es necesario aplicar los mismos estándares para hombres y mujeres, basados en los coocimientos, méritos y destrezas requeridos. Ello, dado el indiscutible aporte y el nivel profesional del personal femenino en las Fuerzas Armadas no se justifica el establecimiento de normas especiales ni de menor exigencia.
Equidad:
Las múltiples decisiones del mando que impactan al personal, como la selección para llenar un cargo o la imposición de una sanción se fundamentan en el mérito individual y las circunstancias del asunto, evitando un trato preferencial para las mujeres, o los hombres en su caso. No es indispensable que dicho trato sea idéntico, sino justo.
Liderazgo
La responsabilidad principal de una exitosa gestión de personal es de los respetivos líderes al mando. En las etapas de implementación inicial de la integración de mujeres en ciertas áreas o destinaciones, los oficiales responsables requieren especial flexibilidad. Para enfrentar exitosamente los desafíos que puedan presentarse
en este ámbito es necesario buscar soluciones innovadoras y eficientes.
Mantener un ambiente de respeto por todos los individuos que posibilite tanto el desarrollo profesional como el cumplimiento de las misiones encomendadas es parte de las responsabilidades del mando. Ello fortalece la moral y actúa como un incentivo para la retención de los recursos humanos más calificados.
Planificación
El hecho que las instituciones de la Defensa están integradas por hombres y mujeres debe considerarse como un elemento permanente en la planificación. Ello requerirá enfrentar desafíos como el continuar articulando medidas que permitan conciliar la vida familiar y profesional de sus miembros, tanto hombres como mujeres, en la medida en que esto sea posible de acuerdo a los requerimientos necesarios para cumplir adecuadamente las misiones institucionales. La integración de mujeres a las Fuerzas Armadas no está exenta de desafíos, como el inicio de todo proceso de cambio dentro de una organización.
Las orientaciones entregadas por las bases de esta política tienen como objetivo facilitar el abordaje exitoso y eficiente de los retos que pudieran presentarse en su implementación. |

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