Historia del Ministerio de Defensa Nacional

De la Secretaría de Guerra al Ministerio de Defensa Nacional, 1814-2011

Los Orígenes

La organización militar al inicio de la República era precaria, tanto o más, que la organización política. El Ejército de los primeros años era el heredero de las fuerzas hispanas asentadas en el país desde el período de la Conquista, que se había dedicado a librar la irregular lucha con los indígenas y a ejercer una defensa territorial contra los enemigos de la Corona; es decir, traficantes y cuatreros, pero en precarias condiciones tanto de recursos como de instrucción. A pesar del ser el único Ejército que contaba con un sueldo estable, los recursos eran insuficientes.

No obstante, a partir de 1810, Chile comenzó su incipiente organización institucional, buscando terminar con el pasado colonial y de esa manera forjarse su propia senda. Muy pronto las autoridades de la nueva República se dieron cuenta que la Independencia sería un proceso que debería ser defendido por las armas, por lo que una de las primeras medidas tomadas por el Congreso, instalado en 1811, fue agilizar los planes de defensa impulsados por la Junta de Gobierno de septiembre de 1810, ideados por el patriota irlandés Juan Mackenna, y establecer un servicio militar obligatorio. Ambas situaciones eran inéditas aunque también impracticables en la realidad.

Chile, en esos años, vivió momentos de angustia, pero su destino marchaba hacia la independencia que obligadamente se conseguiría en los campos de batalla si se triunfaba; de otro modo (si las armas criollas eran derrotadas ante las fuerzas realistas) se perdería la posibilidad de la libertad política, cultural y económica.

Luego de algunos aciertos, y otros tantos yerros, en lo militar y en lo político, el Director Supremo Francisco de la Lastra asumió la más alta magistratura que entregaba la incipiente República. Esto ocurrió en medio de un ambiente convulso y rodeado por la incertidumbre de un confuso Chile, donde surgían algunos incipientes caudillismos y al lado de pugnas entre los jefes militares inexpertos, pero deseosos de gloria.

Durante el breve gobierno de Francisco de la Lastra (entre marzo y agosto de 1814), se dictó , el 17 de marzo de 1814, el Reglamento para el Gobierno Provisorio, como una forma de dar reconocimiento legal a la designación de Lastra como Director Supremo. Los miembros de la comisión que redactó el Reglamento eran José A. Errázuriz, Camilo Henríquez, José Miguel Infante, Manuel de Salas, Gabriel Tocornal y Francisco Ramón Vicuña. Con ello ponían la primera piedra de la institucionalidad nacional.

En aquel decreto, no sólo se consagraba la entrega del máximo poder de la nación en una persona, sino que además para el mejor gobierno, en el artículo 10, se indicaba que el Director Supremo tendría el apoyo de tres secretarías: la de Gobierno, la de Hacienda y la de Guerra.

El primer Secretario de Despacho en la cartera de Guerra, fue el Sargento Mayor Nicolás de Orjera. A él le correspondió atender las primeras tareas administrativas del período de organización de la República, estableciendo los planes de guerra, mejor dicho de defensa, que hasta ese momento eran más bien privativos de los generales y los comandantes, y no de la administración central. A partir de ese momento, la historia comenzaba a cambiar lentamente.

Algunos meses más tarde, ocuparía la cartera Manuel Rodríguez, que se mantuvo en su cargo hasta el desastre de Rancagua, el 2 de octubre de 1814, poniendo fin al período conocido como el de la Patria Vieja. Las autoridades militares debieron refugiarse allende los Andes, pues la derrota en Rancagua los obligó a buscar la forma de reestructurarse completamente. Tras de si dejaron a muchos chilenos, y la firme convicción que debían volver para lograr la independencia total.

La organización de la guerra, entonces, pasó al otro lado de la cordillera; allí se prepararon las fuerzas chileno argentinas, en Plumerillo, Mendoza, donde se entrenó y equipó a los patriotas. El Cruce de los Andes se convirtió en sinónimo de hazaña, pues era el primer enemigo al cual doblegar. Así nacía el alma de Chile. En febrero de 1817, las tropas patriotas y las realistas se enfrentaron en Chacabuco, logrando confirmar el triunfo poco más de un año después en abril de 1818 en Maipú, donde las fuerzas lideradas por José de San Martín obtuvieron el triunfo decisivo a favor de las armas criollas y, finalmente, la independencia de Chile.

En los años siguientes, el Estado chileno hizo un esfuerzo importante en la organización de la defensa con el objeto de mantenerla dentro de un proceso de evolución constitucional. El Ministro José Ignacio Zenteno fue uno de los principales organizadores de la Escuadra Libertadora al Perú, así como de la defensa de nuestra incipiente República, pues diseñó la estructura de los planes de guerra. Zenteno, abogado de profesión, compartiendo la suerte de miles de chilenos, cruzó la cordillera y junto a San Martín y O’Higgins, ayudó especialmente en la organización del Ejército de Los Andes. El Libertador San Martín lo nombró Secretario de Guerra y lo ascendió al grado de Coronel.

El General Bernardo O´Higgins, siendo ya Director Supremo de la nación en la constitución de 1818 dispuso que se agregara el Departamento de Marina al Ministerio de Guerra convirtiéndose Zenteno en el primer titular del Ministerio de Guerra y Marina, cargo que ejerció entre 1818 y 1821.

En este período, de ensayos constitucionales y de organización nacional se vivió lo que algunos historiadores han llamado la pequeña anarquía, pues fue de menor envergadura que otros países emancipados del monarca español. En este período destacan personas como Juan Antonio Rodríguez Aldea, Francisco Ramón Vicuña, y el mismo Francisco de la Lastra, quienes a pesar de ser ministros en un período tremendamente convulsionado, ayudaron a mantener la integridad del Estado recién creado.

El fin de este período ocurre con el triunfo de las fuerzas conservadoras o “peluconas” sobre las liberales (o “pipiolas”) en la Batalla de Lircay, en 1830, comenzando de ese modo el período donde el conservadurismo se implantó en Chile.

En la Constitución de 1833 nuevamente hubo un cambio de denominaciones y a los secretarios de Estado se les nominó “ministros de despacho”, para diferenciarlos de los ministros plenipotenciarios, que eran los embajadores de Chile en el exterior, y de los ministros de corte. En la misma Carta se señalaba que el número de los ministros y sus respectivos departamentos serían determinados por ley.

El Período de las Guerras Vecinales

El ideólogo del régimen que organizó el Estado chileno, Diego Portales, sirvió en tres oportunidades la cartera de Guerra y se dedicó, principalmente, a crear formas para ordenar el Ministerio, definiendo sus funciones de conducción de la guerra con el celo administrativo que lo caracterizaba. Su pensamiento pragmático le llevó al mismo tiempo a concebir la idea que Chile necesitaba un cuerpo que pudiera hacer contrapeso al poder del Ejército, al cual no le tenía ninguna confianza. Para ello, él mismo se preocupó de incentivar las guardias cívicas, con el único propósito de hacer diluir el poder del Ejército y evitar el caudillismo que, a su juicio, era el origen de los males de los países americanos. Él mismo fue Teniente Coronel del regimiento cívico que creó en Valparaíso.

Al mismo tiempo, una acción complementaria fue la reapertura de la Academia Militar –la actual Escuela Militar- con el objeto de darle al país un Ejército con el profesionalismo, la uniformidad y la disciplina necesarias.

Gradualmente se fue creando una institucionalidad más robusta, estableciéndose el poder formal del Estado en reemplazo de una forma personal de poder. En el caso del Ministerio de Guerra, el 1 de febrero de 1837, se creó el Ministerio de Guerra y Marina, a través de la Primera Ley Orgánica que lo consagraba, junto a los ministerios de Interior, Justicia y Hacienda, ya con una forma definida.

Cuando Chile fue a la guerra contra la Confederación Peruano-boliviana, para luchar contra las ideas de restituir el territorio inca que profesaba el mariscal Santa Cruz, esta nueva lucha no fue muy bien recibida ni menos apoyada, pues se suponía un tremendo desgaste para las arcas chilenas. Pero el gobierno del Presidente Prieto, especialmente el ministro Portales, aducía que las ideas del mariscal eran una directa amenaza a la soberanía chilena. Finalmente, Chile declaró la guerra. Si bien Portales fue asesinado por militares que veían en el Ministro la imagen de un dictador, sus ideas prevalecieron en el proceso formativo de Chile.

Es a través de esta orgánica que el país definió sus planes de defensa, precisamente porque es en este momento que Chile se ve enfrentado al conflicto contra la Confederación Perú-boliviana, que obligó a tomar las armas nuevamente, aun cuando la población no entendía el sentido de una guerra contra el país que Chile había ayudado a liberar.

Es a Ramón de la Cavareda a quien le tocó enfrentar el conflicto, pero sólo desde el punto de vista de la organización logística, que era el principal papel que jugaba el Ministerio de Guerra en ese período. Los planes estaban concentrados en la cúpula militar que, para esos efectos, estaba dirigida por el General Manuel Bulnes, quien dirigió el Ejército chileno, el cual finalmente triunfó en la decisiva batalla de Yungay.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el de la organización y expansión del Estado, destacados hombres públicos sirven en la cartera del Ministerio de Guerra y Marina, con acierto, eficiencia y valentía, entre ellos se encuentran Manuel Montt (Presidente de la República entre 1851-1861), Antonio Varas, el Brigadier José Francisco Gana, Federico Errázuriz Zañartu (Presidente de Chile 1861-1871), Aníbal Pinto Garmendia (1878-1883), Belisario Prats, el Coronel Cornelio Saavedra (quien realizó las operaciones en el sur de Chile, mal llamada la pacificación de la Araucanía), el Mayor Basilio Urrutia, Abraham Koning y Luis Barros Borgoño (quien ocupó la certera en tres ocasiones, 1889, 1892 y 1895).

Después de un período de relativa calma, a pesar de los dos intentos de guerra civil (1851 y 1859), en 1887, con la segunda Ley Orgánica de Ministerios promulgada el 21 de junio de ese año, se estableció una pequeña reforma que dividió al Ministerio de Guerra y Marina, en dos secretarías una de Guerra y otra de Marina, pero atendidas por un solo ministro quien era el titular del Ministerio de Guerra y Marina.

Con esta estructura ministerial se organizó al Ejército que enfrentaría en esta oportunidad a las fuerzas de los ejércitos de Perú y Bolivia.

Chile no tenía una fuerza muy preparada, su ejército no llegaba a más de 4000 soldados, con equipamiento muy diverso y centrado preferentemente en el Sur. Asimismo, la Escuadra Nacional adolecía de varias deficiencias en sus unidades y tripulación, quedando reducido en ese momento al Blanco, el Cochrane y el O’Higgins, pero que eran superadas por el poderoso Huascar y la Independencia.

El Ministro de Guerra y Marina en el momento de estallar la guerra era el experimentado general Cornelio Saavedra, sucedido por Basilio Urrutia, pero una vez renunciado éste en los inicios del conflicto, fue reemplazado por el abogado Rafael Sotomayor.

El Ministro Sotomayor ha sido erigido como el epítome del servidor público. Al llamado del Presidente Aníbal Pinto no dudó en convertirse en Ministro de Guerra en campaña y organizar y dirigir las operaciones en el terreno mismo. Ya había reconocido el terreno y el estado de las fuerzas pues había sido nombrado asesor del Almirante Rebolledo, que fue el Comandante General de Marina.

El Ministro Sotomayor cambió la relación entre las instituciones armadas y cómo éstas se sometieron al gobierno en el diseño de los planes de guerra, a pesar que en comienzo eran distantes y controversiales. Él fue, en un sentido general, uno de los artífices de la organización del Ejército y de las nuevas maniobras de la Escuadra, no con autoritarismo, sino con la fuerza de la convicción que estaba cumpliendo con su deber. Su muerte en medio del desierto supuso una enorme pérdida para las tropas chilenas y para la conducción de la guerra.

Entre 1879 y 1884, la Guerra del Pacífico volvió a unir al país, aun cuando se develó que era necesario mantener una estructura de defensa mayor que la que se tenía, pues cerca del 60% de los soldados era parte de la recluta de ciudadanos.

Luego del triunfo de Chile en la guerra, y motivado por éste, se comenzó a realizar un intenso proceso de reforma que se inició con la llegada de instructores alemanes contratados durante los gobiernos del Presidente Santa María y el Presidente Balmaceda, cambiando así la influencia francesa que había imperado hasta ese momentos en las fuerzas armadas chilenas. Entre ellos vino el Capitán Emil Kormer, quien se convertiría en el gran reformador del Ejército chileno.

Durante la Guerra Civil de 1891, el gobierno congresista creó, en los territorios que se encontraban bajo su dominio, cuatro ministerios. Entre ellos el Ministerio de Guerra y Marina, el cual llevaba la dirección de la guerra contra el gobierno constitucional de José Manuel Balmaceda. Su duración fue breve, desde el 12 de abril hasta el 8 de septiembre de 1891. Una vez terminada la guerra se retomó la misma forma jurídica que se había establecido en 1887.

En 1906, se produjo una fuerte reestructuración del Ministerio de Guerra con nuevos departamentos y una organización moderna y adecuada a la nueva realidad, en la cual Chile se erigía como una potencia importante en América. Esta organización del Ministerio perduró hasta fines de 1924. El 19 de diciembre de ese año se dispuso por medio de la Ley Nº 163, que los Departamentos de Guerra y Marina tuvieran existencia independiente; es decir, como ministerios distintos.

Con el período parlamentarista y la alta rotativa ministerial como norma habitual, el Ministerio vio pasar más de ochenta ministros en este período, entre los que se puede encontrar a Ventura Blanco Viel, el General Luis Arteaga, Javier Ángel Figueroa, Ricardo Matte Pérez, el Vicealmirante Luis Uribe Orrego, Roberto Hunneus, el General Jorge Boonen Rivera, Germán Riesco, Ladislao Errázuriz y el Almirante Luis Gómez Carreño, entre otros.

EL 23 de mayo de 1927 un Decreto Supremo refundió el Ministerio de Guerra y el de Marina y formó el Ministerio de Defensa Nacional, pero el 21 de junio de ese año se suspendieron los efectos el decreto y el Ministerio se dividió una vez más en dos secretarías de Estados: el Ministerio de Guerra y el Ministerio de Marina.

El 30 de noviembre de 1927 se promulgó el Decreto Supremo Nº 7.912, conocida como la tercera Ley Orgánica de Ministerios, que entregaba al Presidente de la República las facultades extraordinarias para organizar los ministerios públicos. Por medio de esa ley se establecieron los ministerios de Interior, Relaciones Exteriores, Hacienda, Educación Pública, Justicia, Fomento y Bienestar Social y de Guerra y Marina.

Sin embargo, en virtud de la Ley Nº 243 de 1931, que autorizaba al Presidente de la República a unir dos más departamentos de Estado, se creó el Ministerio de Defensa Nacional por la Ley 5.077 del 4 de marzo de 1932, en la que se incorporaba la Subsecretaria de Aviación, dependiente hasta ese momento del Ministerio del Interior. Nuevamente, por el Decreto Ley N° 173 del 8 de julio de 1932, se establecieron dos ministerios: el Ministerio de Guerra y Aviación y el Ministerio de Marina.

La Denominación Actual

Pero esa estructuración, un tanto desordenada tuvo una corta duración, ya que el 25 de diciembre de 1932 volvió a crearse un Ministerio de Defensa Nacional, fusionando los dos ministerios existentes que eran servidos por el mismo titular, en virtud de la Ley N° 243 de 1931. Esta es la denominación que se ha impuesto hasta hoy.

En una época convulsionada para todo el país, el Ministerio de Defensa Nacional sufrió a su vez de numerosos cambios, pero mantuvo su funcionamiento agregándosele nuevas tareas de acuerdo a lo complejo que se transformó la administración de los recursos de las Fuerzas Armadas. Algunos de los ministros del período son el general Carlos Ibáñez, Bartolomé Blanche, Marmaduque Grove, Juvenal Hernández y Alfredo Duhalde.

Posteriormente, el Ministerio de Defensa Nacional se regiría por un Reglamento Orgánico, que se consagró en el Decreto Nº 2.320 del 28 de octubre de 1947. En este cuerpo legal se reconocían como organismos vinculados al Ministerio, además de las instituciones armadas y las subsecretarías, el Consejo Superior de la Defensa Nacional, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y el Comité Coordinador de Adquisiciones y Enajenaciones de las Fuerzas Armadas. Además de incorporar al Ministerio, la Defensa Civil de Chile y Cruz Roja Chilena. A través de la Subsecretaría de Marina se supervisaba a la Marina Mercante y por medio de la Subsecretaría de Aviación a la Línea Aérea Nacional.

La estructura del Ministerio se fue perfeccionando y modernizando con los años, incorporando otras actividades profesionales, adecuándolo a las necesidades de las tareas de las Fuerzas Armadas y su rol en la sociedad.

Como complemento de las materias que se debían tratar en el Ministerio de Defensa, el 23 de marzo de 1960 se promulgó el DFL 181 con el cual se crearon dos instituciones de suma importancia para el trabajo que desarrolla el Ministerio: el Consejo Superior de Seguridad Nacional y la Junta de Comandantes en Jefe, las cuales se transformaron desde ese momento en aportes fundamentales para el Ministro en el plano institucional y profesional de las Fuerzas Armadas, por su función asesora en materias conjuntas.

Entre los personajes públicos que han sido ministros de Defensa hasta comienzos de los años 70 encontramos a Tobías Barros, el Vicealmirante Francisco O’Ryan, Carlos Vidal, Juan de Dios Carmona, Alejandro Ríos, el General Carlos Prats y Orlando Letelier.

El Reglamento Orgánico de 1947 se mantuvo, con algunas modificaciones, hasta que se aprobó el DL 200 del 15 de abril de 1976, en el cual se incorporaron los siguientes organismos como entes asesores del Ministro: Estado Mayor de la Defensa Nacional, la Subsecretaría de Guerra, de Marina, de Aviación, de Carabineros (creada por el Decreto Ley Nº 444 del 27 de abril de 1974), y de Investigaciones (creada por el Decreto Ley Nº 646 del 9 de septiembre de 1974). Además hay que agregar el Comité de Auditores Generales, el Comité de Directores de Personal de la Defensa Nacional, el Comité de Directores de Sanidad de la Defensa Nacional y el Consejo Superior de Defensa Nacional.

En este nuevo Reglamento dependen del Ministerio o se relacionan con el Gobierno a través de él, los siguientes organismos:

Por medio del Estado Mayor: la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, la Confederación Deportiva de las Fuerzas Armadas y Carabineros, el Consejo de Educación de las Fuerzas Armadas, el Consejo Coordinador de Adquisiciones de las Fuerzas Armadas y la Cruz Roja de Chile.

Por medio de la Subsecretaría de Guerra: la Dirección de Deportes y Recreación, institución que fue reemplazada por el Instituto Nacional del Deportes en el año 2000 y que ya no depende del Ministerio de Defensa, el Cuerpo de Veteranos del 79, Fábrica y Maestranzas del Ejército (FAMAE), la Caja de Previsión de la Defensa Nacional, Dirección General de Movilización Nacional, la Defensa Civil, el Consejo de Salud de las Fuerzas Armadas, el Obispado Castrense de Chile y el Ministerio Público Militar.

Por medio de la Subsecretaría de Marina, ASMAR.

Por medio de la Subsecretaría de Aviación, ENAER.

A través de la Subsecretaría de Carabineros, la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile.

La diferencia de esta reglamentación con las anteriores es la incorporación al Ministerio de las subsecretarías de Carabineros e Investigaciones, quedando todas las instituciones armadas y de orden y seguridad bajo la dependencia del Ministerio de Defensa.

Entre 1973 y 1990 el Ministerio tuvo los siguientes titulares el Vicealmirante Patricio Carvajal, el General Oscar Bonilla, el General Hermán Brady, el General César Raúl Benavides y el General Washington Carrasco.

La Situación Actual

Con el retorno a la democracia en 1990, el Ministerio de Defensa tomó un nuevo rumbo y se comenzó a definir el desarrollo y la ejecución de la política de defensa especialmente en los temas de las relaciones político-militares y de la profesionalización de las Fuerzas Armadas.

El año 2002 se creó una nueva institución, el Centro de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CECOPAC) que depende del Ministro de Defensa a través del Estado Mayor de la Defensa.

Los Ministros de esta nueva época fueron: Patricio Rojas (1990-1994), Edmundo Pérez Yoma en dos períodos (1994-1998 y 1999-2000), Raúl Troncoso (1998), José Florencio Guzmán (1999), Mario Fernández Baeza (2000-2002), Michelle Bachelet, la primera mujer que ocupó el cargo titular del Ministerio (2002-2004) y Jaime Ravinet de la Fuente (2004-2006), quien fue el ministro que envió a trámite legislativo el proyecto de ley que modernizaba al Ministerio de Defensa. En este lapso se publican las dos primeras versiones del Libro de la Defensa: en 1997 y la segunda en 2002.

Con la elección de Michelle Bachelet como Presidenta (2006-2010), la nominada en el cargo de Ministra de Defensa fue Vivianne Blanlot Soza (2006-2007); luego ocupó este puesto José Goñi Carrasco (2007-2009). El último ministro de la administración de la Presidenta Bachelet fue Francisco Vidal.

En febrero de 2010, con la promulgación de la Ley 20.424 la organización del Ministerio de Defensa Nacional quedó organizada de la siguiente manera:

1) El Ministro de Defensa Nacional.

2) La Subsecretaría de Defensa.

3) La Subsecretaría para las Fuerzas Armadas.

4) El Estado Mayor Conjunto.

El Presidente Sebastián Piñera (2010-2014), al asumir el gobierno nombró a Jaime Ravinet de la Fuente como Ministro de Defensa. Una de sus tareas fundamentales fue iniciar la modernización del Ministerio producto de la aprobación de la Ley 20.424 en febrero de 2010, que establece una nueva organización para el Ministerio de Defensa y para la conducción superior de la defensa nacional. En enero de 2011 Jaime Ravinet deja el cargo y asume como Ministro Andrés Allamand.

El Ministerio de Defensa, nace con el Estado y se desarrolla en él, a la par, con sus defectos y virtudes, lo que de todos modos lo convierte en la columna fundamental para el resguardo de la soberanía y bienestar de Chile.

*Basado en el texto escrito por el Sr. Claudio Ortiz Lazo, Historiador del MDN

MARCO LEGAL

Decreto de Ley Nº1263 de 1975 Orgánico de Administración Financiera del Estado
DFL Nº1, Estatuto del Personal de las Fuerzas Armadas
DFL Nº1, Estatuto del Personal de Policía de Investigaciones
DFL Nº2, Estatuto del Personal de Carabineros de Chile
Ley Nº18296, Orgánica Asmar
Ley Nº18297, Orgánica Enaer
Ley Nº18961, Orgánica Constitucional Carabineros de Chile
Ley Nº7144
Ley Nº8059 Defensa Civil de Chile
Ley Nº18912, Orgánica Famae
Ley nº20424, Estatuto Orgánico del Ministerio de Defensa Nacional